A consecuencia de la última entrada del blog he recibido una respuesta tan larga y elaborada (Más larga que la propia entrada) que merecía tener una contestación y para no hacer enormemente largos los comentarios decidí ponerla como una nueva entrada. El comentario fue escrito por Enric, a cuyo blog deberíais echarle un vistazo porque está bastante más currado que el mio.
Lo primero que tengo que decir es que no buscaba ofender a nadie porque obviamente él se ha sentido ofendido, en mi defensa diré que probablemente se deba a la forma en la que escribo, que consiste básicamente en soltar lo primero que se me pasa por la cabeza y como norma no dedicarle más de diez minutos a cada entrada. Así que como normalmente escribo cuando algo me ha cabreado es probable que el lenguaje sea un poco agresivo y el texto acabe siendo algo bastante desestructurado, pero en cualquier caso lo que yo busco siempre no es insultar sino el sarcasmo. Tengo que decir que es posible que sea un poco destructivo, lo comentaba ayer con un amigo que opina lo mismo, pero en mi defensa diré que más de la mitad de las últimas entradas que he vomitado en este blog intentan ser graciosas o recomendar música o series de televisión. También tengo que decir que no es mi intención ser dogmático, yo solo suelto mis opiniones y es posible que en algún momento puedan sonar dogmáticas porque no las argumento adecuadamente pero es todo un efecto derivado de no querer hacer entradas largas, además de que no quiero ser reiterativo poniendo cada dos por tres esto es una opinión, etc. Por otra parte, tengo que decir que mi opinión sobre los símbolos es básicamente esa y que tal vez debería haberme ahorrado esos exabruptos para no parecer prepotente.
Una cosa que dices es "puedes comenzar tú a hablar mi idioma (que yo el tuyo ya lo hablo) y adaptarte… ¿verdad que no?¿verdad que son los demás los que deben adaptarse, y no tú?...", a lo que solo puedo responder, ¿Acaso te he pedido yo que aprendas bable para hablar conmigo?, porque la argumentación podría ser recíproca, pero tanto tu como yo queremos comunicarnos por lo que utilizamos ambos una lengua común en la que nos entendemos, ¿Por qué habría que levantar barreras de comunicación?
Entrando ya en la argumentación del comentario me dices “Cuando se silba a la bandera española, en mi caso y en el de muchos catalanes y vascos, se está silbando al estado opresor”. Yo entiendo el nacionalismo como un sentimiento, por ejemplo, yo soy del Barça de toda la vida, me encanta como juega, pero en el fondo debo admitir que se trata de un sentimiento, una elección básicamente arbitraria e irracional. La realidad es que la justificación del nacionalismo, cualquier nacionalismo, más allá del sentimiento de cada uno que es algo totalmente legítimo, se vuelve bastante resbaladiza. Ten en cuenta que todas esas cosas que te parecen obvias, como la cultura, la lengua, trasmitidas de generación en generación, a la hora de reclamar una determinada identidad hay quien las consideraría discutibles. Discutibles en cualquier tipo de defensa de cualquier nacionalismo, por ejemplo el nacionalismo español, la idea de España procede del reino de Castilla y sus anexiones, este a su vez procede del reino de Asturias que lo hace de los reinos visigodos descendientes de lo que quedó del imperio romano que fue un invasor que impuso su ley a los pueblos indígenas íberos que a su vez alcanzaron la península en sucesivas migraciones procedentes del caucaso y así hasta llegar al riff africano de donde partieron los primeros homínidos. Por lo tanto, ¿Donde establecemos el inicio la identidad de ese “destino en lo universal” que tanto gustaba a los franquistas?, porque en última instancia el inicio es el mismo para todos, con lo cual cualquier justificación se vuelve arbitraria por necesidad, ya que si se escarba en cualquier historia se acaba llegando siempre a un punto común.
Esta argumentación se puede hacer con cualquier tipo de nacionalismo, por ejemplo en otro sentido se podría argumentar en referencia al Pais Vasco, que su nacionalismo no es más que el invento de un chiflado racista del siglo 19 llamado Sabino Arana, que se inventó desde el diseño de la ikurriña hasta el propio nombre de Euskal Herria, pasando por la historia o el vasco normalizado que se estudia hoy en día y que tiene poco que ver con el original. Y todo esto son hechos documentados, no hay más que ver las cosas que dejó escritas Sabino Arana.
En cuanto a lo que dices del mandarín, tengo que decir que la elección de ese idioma no me parece demasiado pragmática ya que se trata de un idioma muy complejo y lo cierto es que, en realidad, en China existen varios dialectos a lo largo del país, de manera que el propio gobierno tuvo que establecer el uso de una variante en concreto. De hecho, tuvieron que inventar una variante simplificada de escritura para poder alfabetizar a la enorme masa de población. Sin embargo, si que creo que estaría bien establecer un idioma oficial mundial y me parece que el inglés sería una buena elección, tanto por su implantación actual como porque su gramática es más simple por ejemplo que el castellano. No se trata de borrar del mapa los demás idiomas, sería hacer algo similar a lo que ocurre en los países del norte de Europa, donde aparte de su idioma, te puedes comunicar con ellos en inglés. Y es que para mi, los idiomas no son más que una herramienta de comunicación.
No soporto que se quieran utilizar como barreras diferenciadoras, te voy a poner un ejemplo que es posible que ya comentara en alguna ocasión. Una vez busqué ofertas de trabajo para biólogos en Cataluña, la que encontré no requería una determinada nota de expediente, ni especializaciones, ni siquiera requería experiencia, tan solo pedía saber catalán. No me queda claro si esto es un acto de amparo de un hecho cultural o segregación pura y dura (Puedo comunicarme con 300 millones de hispanohablantes o 600 millones de angloparlantes, pero no podría trabajar en ese puesto por muy buen biólogo que fuera y eso que tu y yo ahora mismo nos estamos comunicando).
El castellano, el catalán, el gallego, el francés, el italiano, en definitiva las lenguas romance, no son más que latín mal hablado, la lengua del imperio, con lo cual, defender cualquiera de esas lenguas irónicamente consiste, en el fondo, en defender una perversión de la lengua imperial. Hablamos esas lenguas porque previamente alguien le impuso el latín a quienes hablaban etrusco, por decir algo.
Cuando se dice que se defiende su cultura o su idioma, lo que históricamente le hace ser a uno como es, en realidad se está defendiendo un pequeño pedazo arbitrario de toda la línea temporal que le ha llevado hasta donde está, se queda con una simple rama de el árbol común del que todos procedemos, decide cortar en un punto que le de la ilusión de tener un ente diferenciado del resto con personalidad propia, pero eso no es más que una parte del total. Esto no quiere decir que haya que eliminarla obviamente, a lo que me refiero es que hay que ver las cosas con más perspectiva, porque en el fondo todos somos variaciones de lo mismo.
En fin, no me extiendo más porque podríamos estar hablando hasta mañana. Un saludo y espero que no te enfades mucho conmigo Enric…