Cuando las barbas del Leprechaun veas cortar...
Yo no soy economista, de hecho, ni siquiera nos deberíamos molestar en escuchar a los economistas, porque han demostrado no tener ni puta idea de nada, ya que analizar la crisis a toro pasado lo puede hacer hasta Paquirrín, pero predecirla y exponer soluciones a priori no lo ha hecho nadie. Bueno, quizás predecirla alguno, pero esto es como los astrólogos, que todos dicen una cosa diferente y por estadística alguno tiene que acertar alguna vez.
A lo que voy es que cuando esta crisis comenzó y el sistema financiero exigió un impuesto revolucionario “por nuestra propia seguridad” se suponía que era para salvar el sistema, evitar el colapso y mantener el estilo de vida americano y tal y tal. Sin embargo, una vez recaudado el impuesto revolucionario el sistema se ha ido a la mierda igualmente y peor aun porque los estados le han dado nuestro dinero a los ladrones y se han quedado sin un duro para reaccionar ante la crisis que han provocado al darle el dinero a los ladrones.
Ahora estamos con el sistema público quebrado tras un saqueo en toda regla por un lado y por el otro lado con los saqueadores cerrando el grifo de los créditos y demás con la idea de especular y seguir sangrando a los estados para forzar reformas que da miedo pensar a donde nos llevarán.
Tal como yo lo veo, lo que está haciendo el sistema financiero internacional es un golpe de estado global y según creo a eso se le podría considerar alta traición, que conlleva pena de muerte en la mayor parte de los paises, así que deberían empezar a fusilar banqueros de una vez en vez de recortar prestaciones públicas y subir edades de jubilación. Porque si el sistema ha dejado de garantizar el estado del bienestar, lo que hay que hacer no es desmontar el estado del bienestar para mantener el sistema, sino desmontar el sistema porque ya no sirve.




















Y de nuevo, la solución que ofrecen a la crisis es dar más dinero a las entidades financieras, que son las que han provocado la crisis. Sin embargo, hace un tiempo, cuando se habló del dinero que costaría terminar con el hambre en el mundo, que era bastante menos de la mitad de lo que ya se lleva pagado en impuesto revolucionario a los bancos, se dijo que no había pasta.

Y es que en el fondo, según mi propia opinión, claro está, casi todos los cambios no son más que maquillaje para un mismo sistema de reparto de poder, siempre hay una pequeña casta corrupta que controla el poder y la riqueza de un sistema y una gran masa de gente que lo sustenta con su trabajo, sea la época que sea, sea la civilización que sea, llámalos reyes, patronos o brokers. Incluso diría que las llamadas conquistas sociales no son más que otra forma de manejar, controlar y aumentar el poder de la clase dirigente. Por ejemplo, en el siglo 19, con el auge de la sociedad industrial capitalista, la gente trabajaba en condiciones laborales lamentables durante más de 12 horas diarias, todos los días de la semana, sin apenas sueldo. Aparece el sindicalismo y se consigue con mucho sufrimiento mejoras de las condiciones laborales y con el tiempo un ascenso de la clase media. pero como yo soy muy retorcido pienso, ¿No será justo eso lo que le convenía al poder en ese momento?. Un sistema como el capitalista, basado en la producción masiva, necesita un mercado, necesita compradores y si los tienes esclavizados y cobrando poco, no compran, así que creo que si los trabajadores no hubieran conseguido ciertos derechos, el sistema capitalista se habría colapsado por si mismo al ser incapaz de crecer. Pero en fin, no es más que la opinión de un perturbado asqueado de la hipocresía y consumismo navideño.