Manifiesto alternativo para la "Marcha por la vida"
El aborto conlleva siempre la muerte violenta de un ser humano y eso es algo que no podemos permitir, ¿Quiénes somos nosotros para cercenarles a esos niños la posibilidad de dar su vida en el futuro por la patria de una forma digna, pisando una mina, matando comunistas o convirtiendo sarracenos?, todo ello formas de entregar su alma a Dios de lo más dignas, pacíficas y escasamente violentas.
Toda Ley del aborto es una terrible hipocresía contra las mujeres, porque les incita a creer que tienen derechos sobre su propio cuerpo y si hay algo que Dios nos ha dejado claro a través de sus emisarios en la tierra es que las mujeres deben tener sus derechos tutelados, porque ya se sabe que son volubles y sentimentales, incapaces de tomar decisiones coherentes por si mismas.
En España no se ofrece información ni ayudas sociales a las mujeres embarazadas en situaciones difíciles y eso pasa porque no nos dejan implementar programas que fomenten la castidad hasta el matrimonio. Además, debemos gastar muchos de nuestros recursos en neutralizar campañas tan blasfemas y pecaminosas como las del fomento del uso de preservativos y la planificación familiar, que todo el mundo sabe que destruyen a la familia tradicional y fomentan la homosexualidad.
Más aborto significa menos protección a la vida pero sobre todo significa menos carne fresca para nuestras sacristías y eso es algo que resulta intolerable, ¿Cómo podemos negarles un desahogo a todos esos valientes cruzados de Cristo que dedican su vida a propagar la fe auténtica?













Después me fui hacia Kilkenny, una pequeña ciudad que me gustó más que Galway y que tiene un castillo que me gustó bastante más que el de Dublín. Un lugar, como suele pasar en Irlanda, perfecto para pasear por sus calles y tomarse unas pintas. Tuve que esperar hasta el día siguiente para poder entrar en el castillo porque llegué a la ciudad cuando ya casi todo estaba cerrando, así que por la mañana, tras ver el castillo y la otra de las catedrales que me quedaban por ver me fuí hacia Cahir a visitar su castillo, el cual, según tengo entendido, sirvió para parte del rodaje de "Braveheart".
Tal vez mi juicio se nublara debido al cansancio de conducir desde el sur de Irlanda, de Kilkenny a Cahir y desde aquí hacia el norte hasta Derry, o quizás el hecho de descubrir que por ahorrar un poco de pasta en el hostel, terminé metiéndome en un nido de perroflautas, pero el caso es que mi impresión sobre Derry fue la de una ciudad descuidada y decadente, una reliquia de otro tiempo más combativo.
Una de las diferencias más notables que aprecié entre Irlanda e Irlanda del norte fue en los hoteles. Decidí gastarme lo mismo en cada hotel en el que estuviera, pero la diferencia de calidad era más que notable a favor de los hoteles de Irlanda. Y es que si bien los hoteles de Irlanda eran habitaciones con su baño y televisión, aquellos en los que estuve en Irlanda del norte no podrían ser ni siquiera llamados zulos porque sería un insulto para los zulos.
Desde Derry salí hacia la calzada de los gigantes, mi auténtico objetivo para ver en Irlanda del Norte, una formación basáltica de origen volcánico que se encuentra en la costa norte y que en mi opinión, es un sitio que no se puede dejar de visitar si se está en Irlanda. Desde allí me fuí hacia Belfast, donde iba a pasar la última noche. De Belfast diré que me pareció una ciudad muy inglesa y creo que ahí si se notan diferencias con respecto a Dublín, en el sentido de que son más "ingleses". Aunque tampoco puedo comentar demasiado sobre la ciudad, porque apenas me dió tiempo a ver el ayuntamiento, la catedral de Santa Ana, la biblioteca pública, la ópera...Básicamente lo que hay por el centro de la ciudad.
En Belfast he ratificado que mi look de yonky es de lo más universal, allí donde esté, habrá alguien que me pregunte algo sobre la ciudad, ya sea Londres o Nueva York. Lo cual, a su vez, hace que me pregunte porqué la gente le pregunta nada a alguien con pinta de yonky. Por otro lado, callejeando en busca de un pub libre de guiris para tomarme una pinta me di cuenta de que los pubs irlandeses son mucho de colgar cosas estúpidas en las paredes, carteles, matrículas,
panfletos a favor de de Juana Chaos...Y es que acabé tomando una pinta en un pub en el que tenían en una de las paredes un panfleto promoviendo una recogida de firmas para evitar la extradición del susodicho a España, diciendo cosas como que de hacerlo se enfrentaba a la tortura y la cárcel por el simple hecho de tener unas ideas independentistas, supongo que en sus tiempos aquel lugar sería un zulo del IRA. En fin, para terminar solo añadiré que al día siguiente tocó meterse otras dos horas y media de coche para poder llegar a tiempo al aeropuerto de Dublín y coger el vuelo de vuelta a casa.
Por otro lado, tal vez sea consecuencia de una apreciación subjetiva mía, pero después de recorrer el pais, me pareció bastante homogéneo, al margen de que en Dublín bebas Guinness y en Cork Murphy´s, lo cierto es que no se aprecia la disparidad que por ejemplo hay en España, con diferencias notables entre el norte y el sur, el este y el oeste, incluso en zonas de una misma comunidad entre costa y montaña, esto es algo que me pareció que está muy difuminado allí.
En Wexford no se puede decir que hubiera mucho para ver, recorrimos un parque del patrimonio nacional en el que tienen construidas réplicas de las diferentes etapas históricas de Irlanda, desde los monumentos megalíticos a barcos vikingos. Pero sinceramente, a mi las réplicas suelen dejarme bastante frío, me gustan las cosas originales y personalmente creo que habría sido una elección mejor haber visitado Newgrange, el stonehenge irlandés.
Al día siguiente recogí el coche alquilado y me fui ya hacia Galway, en la costa oeste. Lo cierto es que casi todo lo que se puede visitar en Galway puedes hacerlo en una tarde, desde el spanish arch, hasta la catedral. Probablemente lo mejor de haber estado por esa zona fue recorrer las carreteras que bordean la costa hacia Carraroe. Y es que tras ver este nombre en el mapa tuve que ir hacia allí, porque hay una jiga tradicional irlandesa que lleva el nombre por título.


Los primeros días los pasé conociendo Dublín, una ciudad que tal vez decepcione un poco después de haber visto Londres, pero que por otro lado tiene el Guiness storehouse, que para los que somos amantes de la cerveza negra, Guiness en concreto, es una visita obligada, bueno, aunque no lo seas también lo es, no en vano es la atracción más visitada de la ciudad. Uno tampoco puede dejar de visitar el Trinity college, ni pasearse por O´Connell street y por Grafton. Un lugar que personalmente me decepcionó un poco fue el castillo de Dublín, supongo que las expectativas eran demasiado altas después de haber visto lugares como la torre de Londres o el castillo de Edimburgo.





