
Después de haber visto el primer capítulo del remake de V, tengo que decir que sorprendentemente me ha gustado mucho. Me esperaba lo peor de esta serie tras ver los primeros trailers que sacaron. Soy fan de ella desde niño, ¿Quién de pequeño no quería ser Mike Donovan?. El caso es que al enterarme de quien era el responsable del remake (Los 4400 me parece una soberana mierda) me esperaba un truño.
Pero viendo la manera en la que le han dado la vuelta a las premisas de la serie, tengo que decir que me ha encantado. Eso si, no se puede comparar con la original porque aunque partan del concepto de la invasión de los lagartos con piel de cordero, son totalmente distintas.
Si la premisa de una era hacer una metáfora sobre el auge nazismo y la posterior resistencia, esta parte del auge del fanatismo religioso. Y creo que puede dar mucho juego ahora que parece ser que los heroes de la resistencia van a ser mal vistos y perseguidos por la propia sociedad en vez de ser los héroes románticos de la serie original. Por no mencionar el toque “realista” y conspiranoico que le da el hecho de (ATENCIÓN SPOILER, no leas si no te quieres enterar de asuntos de la trama) que los lagartos hayan estado infiltrados en la Tierra como parte de su plan mucho antes de darse a conocer como salvadores (Un toque cylon que se agradece). Además, me encanta el detalle, muy simbólico, de que ahora las V que pintan por las paredes no son un apoyo a la resistencia sino un reflejo de la devoción de los humanos por sus supuestos salvadores.
Eso si, la fotografía de la serie sigue sin gustarme nada, me parece muy fría, sigue la estela de los 4400 o series como CSI. Personalmente prefiero la de Perdidos. Además el hecho de que no se hayan mantenido los personajes de la serie original es un punto en contra, ¿A quien se le ocurrió prescindir de nombres icónicos como Mike Donovan? Si bien sus personalidades si que parece que se adivinan en los nuevos personajes. Ah, tampoco me gusta el nuevo diseño de las naves nodrizas, pero estos son detalles accesorios. En todo caso, me alegro de poder volver a ver V escrita y rodada en la edad dorada de las series de televisión en la que estamos.







También son graciosos los curas que se quejan del contenido anticristiano de la fiesta de Hallowen. Resulta irónico que se quejen de una fiesta que recupera en parte la tradición pagana de los pueblos celtas que los cristianos se apropiaron y sustituyeron por la suya propia. Porque la fiesta de difuntos no es más que el lavado de cara que la secta preponderante hizo de la fiesta de los muertos y del año nuevo celta, el día de Samhain. Claro que resulta comprensible su preocupación ante un enemigo al que creían muerto y del que ven que les gana terreno.


















Después me fui hacia Kilkenny, una pequeña ciudad que me gustó más que Galway y que tiene un castillo que me gustó bastante más que el de Dublín. Un lugar, como suele pasar en Irlanda, perfecto para pasear por sus calles y tomarse unas pintas. Tuve que esperar hasta el día siguiente para poder entrar en el castillo porque llegué a la ciudad cuando ya casi todo estaba cerrando, así que por la mañana, tras ver el castillo y la otra de las catedrales que me quedaban por ver me fuí hacia Cahir a visitar su castillo, el cual, según tengo entendido, sirvió para parte del rodaje de "Braveheart".
Tal vez mi juicio se nublara debido al cansancio de conducir desde el sur de Irlanda, de Kilkenny a Cahir y desde aquí hacia el norte hasta Derry, o quizás el hecho de descubrir que por ahorrar un poco de pasta en el hostel, terminé metiéndome en un nido de perroflautas, pero el caso es que mi impresión sobre Derry fue la de una ciudad descuidada y decadente, una reliquia de otro tiempo más combativo.
Una de las diferencias más notables que aprecié entre Irlanda e Irlanda del norte fue en los hoteles. Decidí gastarme lo mismo en cada hotel en el que estuviera, pero la diferencia de calidad era más que notable a favor de los hoteles de Irlanda. Y es que si bien los hoteles de Irlanda eran habitaciones con su baño y televisión, aquellos en los que estuve en Irlanda del norte no podrían ser ni siquiera llamados zulos porque sería un insulto para los zulos.
Desde Derry salí hacia la calzada de los gigantes, mi auténtico objetivo para ver en Irlanda del Norte, una formación basáltica de origen volcánico que se encuentra en la costa norte y que en mi opinión, es un sitio que no se puede dejar de visitar si se está en Irlanda. Desde allí me fuí hacia Belfast, donde iba a pasar la última noche. De Belfast diré que me pareció una ciudad muy inglesa y creo que ahí si se notan diferencias con respecto a Dublín, en el sentido de que son más "ingleses". Aunque tampoco puedo comentar demasiado sobre la ciudad, porque apenas me dió tiempo a ver el ayuntamiento, la catedral de Santa Ana, la biblioteca pública, la ópera...Básicamente lo que hay por el centro de la ciudad.
En Belfast he ratificado que mi look de yonky es de lo más universal, allí donde esté, habrá alguien que me pregunte algo sobre la ciudad, ya sea Londres o Nueva York. Lo cual, a su vez, hace que me pregunte porqué la gente le pregunta nada a alguien con pinta de yonky. Por otro lado, callejeando en busca de un pub libre de guiris para tomarme una pinta me di cuenta de que los pubs irlandeses son mucho de colgar cosas estúpidas en las paredes, carteles, matrículas,
panfletos a favor de de Juana Chaos...Y es que acabé tomando una pinta en un pub en el que tenían en una de las paredes un panfleto promoviendo una recogida de firmas para evitar la extradición del susodicho a España, diciendo cosas como que de hacerlo se enfrentaba a la tortura y la cárcel por el simple hecho de tener unas ideas independentistas, supongo que en sus tiempos aquel lugar sería un zulo del IRA. En fin, para terminar solo añadiré que al día siguiente tocó meterse otras dos horas y media de coche para poder llegar a tiempo al aeropuerto de Dublín y coger el vuelo de vuelta a casa.
Por otro lado, tal vez sea consecuencia de una apreciación subjetiva mía, pero después de recorrer el pais, me pareció bastante homogéneo, al margen de que en Dublín bebas Guinness y en Cork Murphy´s, lo cierto es que no se aprecia la disparidad que por ejemplo hay en España, con diferencias notables entre el norte y el sur, el este y el oeste, incluso en zonas de una misma comunidad entre costa y montaña, esto es algo que me pareció que está muy difuminado allí.
En Wexford no se puede decir que hubiera mucho para ver, recorrimos un parque del patrimonio nacional en el que tienen construidas réplicas de las diferentes etapas históricas de Irlanda, desde los monumentos megalíticos a barcos vikingos. Pero sinceramente, a mi las réplicas suelen dejarme bastante frío, me gustan las cosas originales y personalmente creo que habría sido una elección mejor haber visitado Newgrange, el stonehenge irlandés.
Al día siguiente recogí el coche alquilado y me fui ya hacia Galway, en la costa oeste. Lo cierto es que casi todo lo que se puede visitar en Galway puedes hacerlo en una tarde, desde el spanish arch, hasta la catedral. Probablemente lo mejor de haber estado por esa zona fue recorrer las carreteras que bordean la costa hacia Carraroe. Y es que tras ver este nombre en el mapa tuve que ir hacia allí, porque hay una jiga tradicional irlandesa que lleva el nombre por título.