Jalogüin

Cada año que pasa son más y más los que celebran una fiesta que conocimos a través de las series de televisión, así que supongo que se podría considerar la primera tradición audiovisual que tenemos. El caso es que como sucede con cualquier cosa que empieza a tener cierta repercusión en la sociedad, salen a la palestra las fuerzas vivas de la moral y el buen gusto a recordarnos lo pecadores que somos y todo eso del crujir de dientes que tan cachondos les pone.

Personalmente, de entre todos los que critican que se celebre Hallowen en la reserva espiritual de occidente, los que más gracia me hacen son esos que se quejan de que no es una de nuestras tradiciones, como clavar banderillas ardiendo a toros o fusilar poetas, sino un americanismo que importamos. Al parecer, le falta pedigrí para ser una de nuestras tradiciones. Supongo que la estupidez de comer uvas en Nochevieja si que es una tradición digna de un español, aunque tenga un origen tan ridículo como celebrar el hallowen tras verlo por televisión, porque recordemos que lo de comer uvas procede de un excedente de cosecha que hubo hace apenas un siglo. Esto da una idea de cuál es el origen de todas las tradiciones. Básicamente se trata de una tontería que se repite y con el tiempo consigue un carácter casi (o sin casi) sagrado. Así que supongo que dentro de unas decenas de años Hallowen estará instalada como parte de la tradición irrenunciable que conforma nuestra identidad nacional y en esos tiempos los nietos de los que hoy se quejan de su falta de españolidad la usarán como ejemplo de tradición patria para criticar alguna otra moda que venga de fuera.
También son graciosos los curas que se quejan del contenido anticristiano de la fiesta de Hallowen. Resulta irónico que se quejen de una fiesta que recupera en parte la tradición pagana de los pueblos celtas que los cristianos se apropiaron y sustituyeron por la suya propia. Porque la fiesta de difuntos no es más que el lavado de cara que la secta preponderante hizo de la fiesta de los muertos y del año nuevo celta, el día de Samhain. Claro que resulta comprensible su preocupación ante un enemigo al que creían muerto y del que ven que les gana terreno.

En definitiva, se podría decir que en realidad estamos recuperando vía Estados Unidos una fiesta cuyo origen se encuentra aquí pero que el avance del cristianismo hizo casi desaparecer , así que realmente se están recuperando tradiciones perdidas, aunque con un lavado de cara. Pero no tanto lavado como pudiera parecer, porque por ejemplo mi padre me contó que de críos, aquí si que se celebraba el día de difuntos adornando calabazas igual que en la tradición de Hallowen que a su vez recupera la tradición celta que los irlandeses llevaron al nuevo mundo. En definitiva una fiesta que nació en Europa vuelve a Europa.

3 comentarios:

polilla dijo...

sobre lo del origen celta y demás, poco puedo decir, porque he de confesar mi ignorancia al respecto. Pero esto que dices "se trata de una tontería que se repite y con el tiempo consigue un carácter casi (o sin casi) sagrado" no es más que una 'pseudodefinición' de la costumbre jurídida, que sin ser contrario a la moral y al orden público, se convierte en fuente del derecho... así que sí, la repetición, hará al halloween una insitución :P

Paria dijo...

Maldito derecho consuetudinario, me persigue hasta el blog...

ColetasSoft dijo...

Eso mismo del Samhain estaba a punto de decir yo... más tradición celta tenemos nosotros que ellos ;)