La objeción de conciencia

Recuerdo un tiempo en el que ser objetor significaba realmente algo, la gente no quería ir a la mili y punto. Así, a bloque, cada uno tendría sus propias razones pero lo que no se hacía era decir, vale yo voy pero paso de las maniobras porque van contra mi sistema de creencias. Si eras objetor lo eras de una manera coherente.

Sin embargo hoy en día no hago más que ver como se pervierte el concepto de una manera cínica e hipócrita. Se es objetor siempre que no afecte a los propios intereses. Leo que se reune un comité de bioética que pide legislar la objeción de conciencia para los que quieran negarse a practicar abortos en los supuestos que estipula la ley y no se me quita de la cabeza la sensación de que es una auténtica tomadura de pelo. Porque yo creo que si eres un profesional, me da lo mismo de lo que sea, tendrás que cumplir con tu trabajo según lo que estipule la ley y no ampararte en supuestos criterios morales propios que se vean afectados para imponer tu propia ley. No quiero ni imaginarme lo que sería de la medicina si cada tarado saltara con sus propias razones morales para negar tal o cual tratamiento, desde los veganos a los testigos de Jeovah.

Supongamos que aplicamos ese criterio de objeción de conciencia tan "sui generis" en la policia, ¿Qué sucedería si un policia se negase a detener a alguien que en territorio español estuviera practicando ablaciones a niñas, amparándose en sus creencias religiosas?. Sin embargo, esto es exactamente lo que piden quienes se niegan a ejercer su trabajo, en este caso la medicina, amparándose en cuestiones religiosas.

Yo estoy totalmente de acuerdo en que una persona considere que moralmente no puede hacer determinadas cosas, pero lo coherente en ese caso es obviamente dejar de ejercer ese puesto de trabajo, pero claro, eso ya no es tan conveniente, así que mejor ser objetores de esa manera tan guay que no conlleva perjuicios económicos.

3 comentarios:

Nym dijo...

Estoy deseando tener hijos y que éstos vayan al instituto para poder ir junto a su profesor de matemáticas y decirle que nuestra religión no cree en las integrales y en las derivadas, así que que se las meta por donde le quepan. O algo así, no sé, pero tengo tiempo para elaborarlo.

polilla dijo...

algo parecido a lo que dice Nym, lo dice un amigo mío cada vez que sale el tema del derecho de objeción, en este caso, en el de ir a clase a 'educación a la ciudadanía'; dice que le va a decir a su jefe, que su religión le impide levantarse antes de las 9, y que llegará a partir de las 10 al trabajo...

Señor Insustancial dijo...

Creo que todo aquél que trabaja con una licencia expendida por el estado (médicos, farmaceúticos...) debería de atenerse a las leyes y, si no, cesar en sus labores.

Espero que a ningún arquitecto se le de la oportunidad de objetar algo a las leyes de la gravedad o al uso del hormigón...

un saludo.