San fermines

Empiezan los San fermines y eso da que pensar, sobre todo en las razones que llevan a un montón de gente a correr delante de toros por voluntad propia. Uno llega a la conclusión de que a las fiestas populares de este pais les hizo mucho daño la existencia de expresiones como ¿A que no hay cojones? o ¿Qué no hay cojones, qué no hay cojones?.

Yo me imagino el origen de los encierros de San Fermín más o menos así-Eh tio, mira, por ahí viene el Gumersindo con los toros del prao, ¿A qué no los hay?-¿Qué no los hay, qué no los hay?, déjame ese periódico-Lo demás es historia.

Algo parecido debió ocurrir con otra de esas fiestas populares tan famosas en este pais de defensores de los animales llamado España, concretamente con esa tan "divertida" de tirar cabras desde campanarios, aunque creo que en un principio los mozos del pueblo tenían pensado tirar al cura desde el campanario, pero por lo visto se resistió a reunirse con su creador y los mozos decidieron tirar a su amante.

Otro ejemplo del ¿A qué no hay cojones? se da en la "rapa das bestas" que para quien no lo sepa consiste básicamente en coger a un caballo salvaje por el cuello y cortarle el pelo, me imagino al primero que lo hizo-Tu trae las tijeras, ya verás que capeado más cuco le dejo. San Juan tuvo que ser otra de esas fiestas con un origen común testicular a la hora de tener la ocurrencia de ver quien los tiene para pasar descalzo por encima de carbón ardiente. En esta, como en las demás, tuvo que influir una considerable intoxicación etílica.

Aunque sin duda, el ejmplo más claro, que se extendió como el fuego por todas las fiestas populares, es Paquito el chocolatero. Es casi como si estuviera viendo a la pandilla de amigos borrachos primigenea frente a la orquesta-¿A qué no hay huevos de pedirla?

4 comentarios:

polilla dijo...

para mí estas fiestas no son más que excusa para poder desfasar, en todos los sentidos.... una fiesta sin alcohol no prospera en el mundo de las tradiciones...

Nym dijo...

No te metas con la rapa, no te metas con la rapa, que la liamos. Bajan los caballos salvajes a un recinto, les cortan las crines (medida higiénica y práctica, que ya no es el primero que no se rapa, queda enredado por las crines en el monte y muere de hambre), los desparasitan y les ponen el microchip. Salen bastante peor parados los aloitadores (los que los inmovilizan) que los caballos. Aún no sé de un caballo al que le hayan roto algo... y no hay aloitador que se vaya a casa con todas las costillas enteras. Vale, no les dan besitos... pero ¡¡intenta inmovilizar a un caballo salvaje de otra manera!!
Una cosa es verlo en la tele y otra estar allí y hablar con veterinarios y aloitadores, que cambia el cuento.

Paria dijo...

Jo si yo no dije que les hicieran daño...Claro que resulta irónico que para ponerles un microchip tengan que seguir cogiéndolos a pelo (Aquí debería intercalar algún chiste sobre la galicia profunda pero no quiero que me saques los ojos que los necesito para mirar a Andrea Corr), lo cual por supuesto reafirma mi teoría del ¿A qué no hay cojones?, porque yo me limitaría a tirar de dardo tranquilizante, bueno, o llamaría a Robert Redford para que les susurrara.

Nym dijo...

Haz todos los chistes sobre la Galicia profunda que quieras, que necesito algunos nuevos.

¿Para qué ir despacito y gastar pelas en dardos tranquilizantes cuando puedes montar una fiesta del copón alrededor de la rapa y cobrar 10€ por entrar al curro, que se llena hasta la bandera? Si la cuestión es buscar una excusa para comer y beber como si no hubiese un mañana, je je je.